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CALENTAMIENTO GLOBAL Y CAMBIO CLIMATICO

Augusto Llano Eck
Meteorólogo Senior, Área de Investigación y Desarrollo en Dirección General de Aeronáutica Civil, Chile.



“En mi experiencia, creo que el mercado nunca se hará cargo de los pobres porque ellos no tienen dinero, así que no le interesan, sólo el Estado puede preocuparse de ellos. Esto es importante porque los impactos del cambio climático afectarán mucho más a los pobres y vulnerables que a los ricos. Está por verse si los ricos podrán cuidarse ellos mismos si el cambio climático se inclina hacia escenarios menos favorables, pero lo que está claro es que los más pobres y vulnerables no podrán hacerlo en ningún escenario.”

Estas palabras, terriblemente duras por la verdad que encierran, pertenecen al Doctor (PhD) Saleem Huq, Director del Programa de Cambio Climático del Instituto Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo (IIED por su nombre en inglés) de Inglaterra en su visita a Chile para participar en un Seminario Internacional sobre adaptación al cambio climático organizado por RIDES, CEPAL y IIED en Noviembre de 2007 y plenamente vigente a la fecha.

Quizá si en el mundo científico actual el tema sobre el que más se ha escrito (y se seguirá escribiendo) es el calentamiento global y el cambio climático que conlleva, con las consecuencias que se estiman nefastas para todo el planeta en un futuro no muy lejano.

Hoy no quedan científicos preocupados del tema que nieguen el calentamiento global, aunque no han vacilado en advertir que ninguno de los resultados puede ser considerado definitivo. Así de compleja es esta materia.

Científicos de países desarrollados han logrado establecer, más allá de toda duda, que la acción del hombre es la responsable de este calentamiento que se acelera con el comienzo de la Revolución Industrial que se inicia unos 260 años atrás con el empleo de combustibles fósiles que al quemarse producen el gas dióxido de carbono (CO2) que se va acumulando en la atmósfera y que está llegando a valores record del orden de 380 o más partes por millón sobre la Tierra, conformando una verdadera manta que absorbe la radiación infrarroja y retorna parte de la energía a la Tierra lo cual la va calentando lenta pero progresivamente.

El problema radica en que no pocos autores y estudiosos del tema sostienen que ya estamos viviendo en un clima diferente y que nuestros hijos y nietos no alcanzarán a escapar de los violentos trastornos que traerá el cambio climático que, indefectiblemente, tendrán que venir a raíz del calentamiento global.

Las medidas que actúan sobre las causa del calentamiento recién comenzarán a tener sus efectos por lo menos en treinta años más y dependerán más de los países desarrollados que de los en desarrollo.

A los en desarrollo, en las décadas que vienen no les restan más opciones que la llamada mitigación sobre sus efectos y la adaptación, es decir la preparación que debemos tener para que no nos tome desprevenidos.

El cambio climático ya es una realidad. Ya se inició, estamos viviendo un clima diferente y muchas personas en muchos países así lo están manifestando.

¿Qué nos espera? No creo que haya muchas personas que lo sepan a ciencia cierta, pero presiento que las cosas van a ir empeorando lentamente y se verán fenómenos que jamás imaginamos y mucho menos escribimos sobre ellos.

Estamos recién comenzando y habrá muchas cosas por verse y muchos programas por desarrollarse para combatir este calentamiento que nos permitan dentro del cambio climático, tener un desarrollo sustentable.

El tema científico apasiona porque, como todos los fenómenos que recién se conocen, también hace poco tiempo que se les está dando la importancia que se merecen debido a su trascendencia.

Diez años, cien, mil, un millón de años parecen no ser nada en la historia de la Tierra que ha pasado por diferentes Edades a lo largo del tiempo. ¿El cambio climático nos llevará a otra de las Edades que bien podría llamarse “El Antropogeno”?

¿Existirá el hombre como tal, o solo habrá en la superficie de la Tierra ratas, cucarachas y otros bichos que se han adaptado a esa realidad?


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Universidad Autónoma de Barcelona y Agencia EFE

Un grupo de científicos españoles han constatado que existe una relación matemática entre el número de huracanes que se producen en el planeta y la energía que liberan, lo que les ha llevado a sacar varias conclusiones, entre ellas que el aumento reciente de la actividad en el Atlántico Norte no es diferente al de otros períodos.

El trabajo lo han realizado el investigador del Centro de Investigación Matemática –consorcio de la Generalitat de Cataluña y el Institut d’Estudis Catalans– Álvaro Corral, el estudiante del Grado de Física de la UAB Albert Ossó y el profesor del Departamento de Física de la misma universidad Josep Enric Llebot.

Las conclusiones de este trabajo han visto la luz en la edición digital de la revista Nature Physics y sugieren que nunca será factible hacer predicciones fiables sobre la intensidad de los huracanes (de los ciclones tropicales en general), aunque sí de su trayectoria. Según los investigadores, no es nada nuevo que la probabilidad de que se produzca un gran huracán devastador es menor que la probabilidad de que se produzca uno más modesto, sin embargo la relación exacta entre el número de huracanes que se producen en el planeta y la energía que liberan no se conocía hasta ahora.

Imagen del huracán Katrina captada el 28 de agosto de 2005, cuando convertido en un huracán de categoría 5 discurría por las cálidas aguas del Golfo de México, en dirección a las costas del sur de los EEUU, donde impactó con categoría 4, provocando una inundación catastrófica en la ciudad de Nueva Orleáns. Crédito: NASA.

Álvaro Corral y sus colegas, han tomado como base para su estudio los datos correspondientes a los ciclones tropicales que han tenido lugar en distintas zonas de la Tierra entre 1945 y 2007. La relación descubierta corresponde a una ley de potencias, una fórmula matemática que los ciclones tropicales “obedecen” con independencia del lugar del planeta y de la época analizada. A partir de este descubrimiento fundamental, los investigadores han llegado a conclusiones más generales sobre el comportamiento de los huracanes, como el hecho de que su dinámica puede corresponder a un proceso crítico que hace imposible predecir su intensidad.

Establecer exactamente la energía que libera cada huracán no es fácil, pero sí una estimación, ya que se conoce la velocidad máxima de los huracanes, a partir de la cual se puede estimar la energía. El número de huracanes es inversamente proporcional a la energía liberada, y “a mayor velocidad, mayor energía”, según Corral. Este científico ha añadido que las velocidades más altas que han estudiado corresponden a los huracanes Camille (1969) y Allen (1980), ambos en el Atlántico, con vientos sostenidos de unos 300 kilómetros por hora, y ha precisado que esta ley, además de una ley fundamental de la física de los huracanes, sirve también para estudiar las propiedades de éstos ante el cambio climático. En este sentido, ha detallado que existe una energía máxima que depende de indicadores climáticos. Así, los años en los que el mar está más caliente, la energía máxima del huracán es más grande (el ciclón tropical para “funcionar” tiene que coger energía del agua caliente del mar). Por lo tanto, la SST (temperatura de la superficie del mar) afecta al máximo de la energía de los huracanes, ha remachado Corral, quien no obstante ha relatado que si se compara con series históricas se sabe que el aumento del número de huracanes registrado en los últimos años en el Atlántico no es una cosa sin precedentes, pues en los años 50 del siglo XX el nivel era parecido.

Imagen de satélite del devastador huracán Camille captada el 16 de agosto de 1969 por el satélite Nimbus-3, cuando el huracán se localizaba en aguas del Golfo de México. FUENTE: NOAA.

El hecho de que los huracanes sigan una ley de potencias pone en entredicho la capacidad de predecir la evolución de su intensidad. La forma en que un pequeño temporal evoluciona hasta transformarse en un catastrófico huracán depende de que las fluctuaciones que tienden a amplificar la tempestad dominen sobre las que tienden a disiparlas, pero “no hay razón específica que permita saber cuáles dominarán en un caso o en otro”, según se apunta en este interesante trabajo de investigación.

Texto original: www.meteored.com/ram/

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El impacto del calentamiento del planeta en los volcanes está entre los peligros geológicos ‘mal entendidos’, según advierten los expertos.

Los volcanes podrían entrar en erupción más violentamente en el futuro si el planeta se calienta.

Los geólogos están intentando desesperadamente analizar los datos en un intento por entender cómo el calentamiento del planeta afectará a la actividad geológica violenta.

Mientras los niveles del dióxido de carbono atmosférico, cada vez mayor, calientan el planeta, los problemas asociados a la fusión del hielo como la elevación del nivel del mar; también destaparán a los volcanes. Pero por el momento, qué y cómo estas bestias magmáticas inestables soplarán en un mundo más caliente es difícil de predecir.

"El hecho es que nosotros estamos causando el cambio del clima futuro actualmente así como otra lista de cosas que cambiarán en que nosotros no hemos pensado, " dice Bill McGuire del Aon Benfield UCL Hazard Research Centre en University College London de la Universidad Londres. Él organizó una reunión de vulcanólogos y de oceanógrafos en la universidad los días 15-17 de septiembre de 2009 para llamar la atención al problema.

En el hielo fino

Una prioridad es desarrollar modelos globales de cómo los cambios en el clima causarán cambios en actividad geológica, y de cómo esos procesos se retroalimentarán en el sistema. Actualmente, tales modelos apenas existen, dice David Pyle, experto en volcanes de la Universidad de Oxford, Reino Unido, que habló en la reunión. “Como el grosor del hielo está siendo cada vez más fino, puede haber un aumento en la explosividad de las erupciones.”

El problema es complejo, exacerbado por la dificultad de separar el forzamiento por el clima de los efectos de una erupción volcánica – los aerosoles emitidos por una erupción tendrán consecuencias para la química atmosférica, que alternadamente afectan al clima. "Las consecuencias complejas de la actividad volcánica para la biosfera atmosférica siguen siendo mal entendidas, " Pyle dice.

Pero hay definitivamente una cierta evidencia que menos hielo significa erupciones más dramáticas. "Mientras que el grosor del hielo está siendo más fino, puede haber un aumento en la explosividad de las erupciones, " dice a Hugh Tuffen de la Universidad de Lancaster, Reino Unido. Tuffen ha pasado tiempo en muchos países, incluyendo Islandia y Chile, estudiando los volcanes. Los efectos del cambio del clima durante los 100 años próximos serán diferentes para diversos volcanes, dice, y mucho más datos son necesarios si queremos y debemos entender lo que pueden ser esos efectos. Pero tales datos no son triviales de recoger: los volcanes están aislados y son los lugares peligrosos para estudios de campo.

Deficiencias de los datos

Por ejemplo, en Islandia en el final del período pasado del deshielo, hace aproximadamente 11.000 años, hubo un punto álgido en la actividad volcánica que se piensa probablemente debido al aguanieve que inundaba el área. En los volcanes islandeses, el hielo proporciona una tapa protectora que, cuando es quitada, hace que el magma de debajo de la superficie se descomprima mucho, más rápidamente de lo que está ocurriendo ya a través del movimiento geológico normal. El estado estacionario que existe generalmente se pierde, haciendo que las erupciones sean más rápidas y más explosivas. No hay mucho retardo entre el cambio climático y la erupción volcánica en estos casos, dice Tuffen.


La erupción del Eyjafjalla en Islandia en 2010.

Pero en los Andes los volcanes son diferentes. Tienen compartimientos y cámaras del magma debajo de ellos. Mientras que el hielo se derrite, la tapa protectora se pierde otra vez. Esto también parece haber causado un aumento en actividad volcánica en el pasado, pero ya que los compartimientos del magma están hasta los 5 kilómetros de profundidad, es confuso apenas cuán rápidamente el volcanismo creciente después del deshielo, dice Sebastian Watt, que trabaja con Pyle en la Universidad de Oxford.

Watt ha recogido datos a partir de 32 centros volcánicos en Chile para intentar averiguar una tendencia más general para la aceleración de la actividad volcánica. Él ha utilizado la datación de radiocarbono para resolver las edades de las varias muestras de roca y de esto ha trazado cuándo y dónde los volcanes a través de la espina dorsal de Sudamérica entraron en erupción durante los últimos 18.000 años. Desafortunadamente, un acontecimiento geológico ha destruido mucha de esta evidencia. "La datación es un problema; hay una escasez de datos de radiocarbono, " dice Watt.

Amenaza confusa

Tuffen advierte que muchas vidas podrían estar en peligro. En Chile, en los Nevados de Chillán, un área que parece particularmente susceptible al cambio de clima, los geólogos locales están preocupados, dice, cuando una estación de esquí fue construida cerca de un volcán.

Tony Song del Jet Propulsion Laboratory en Pasadena, California, ha modelado un panorama hipotético en el cual la fusión podría accionar un derrumbamiento subterráneo enorme, causando un tsunami glacial enorme. "Mientras que las placas de hielo se derriten más rápidamente que lo pensado, estos hechos se deben pensar más, " dice Song.

"Todavía nosotros no sabemos realmente cuál será la amenaza durante los 100 años próximos, " dice Tuffen. " No creo que debemos ser alarmistas, nosotros debemos pensar en el peligro y en su mitigación."

McGuire está de acuerdo. "El IPCC [el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático] no ha tratado esta clase de peligros," él dice. " Usted tiene una mejor ocasión de hacer frente a cualquier clase de peligro si usted sabe lo que sucede," y agrega. " El cambio del clima no está apenas en la atmósfera y en la hidrosfera; está también en la geosfera”

Texto de Nature News: http://www.nature.com/news/

Usando los datos obtenidos con el sensor SCIAMACHY, instalado en el satélite ENVISAT, del período 2003-2009, los científicos han detectado un incremento de los niveles de CO2 en la atmósfera de 2 ppm durante esos años.

Como es conocido, el CO2 (dióxido de carbono) es unos de los principales gases de efecto invernadero que están causando el calentamiento global.

Fuente: Tropósfera.org